Amuletos, huellas y palabras 

Amuletos, huellas y palabras

En el corazón del Museo de Guarda, entre armas de sílex, estelas romanas y manuscritos cristianos, esta propuesta parte de una pregunta sencilla y antigua:

¿Qué elegimos hoy para protegernos?

Tomando como punto de partida el lema del SIAC —atrás no tempo, tempo vem— el proyecto propone un gesto doble: mirar hacia atrás en busca de vestigios rituales y mirar hacia dentro, allí donde el tiempo se vuelve íntimo y cotidiano. En ese movimiento entre memoria y experiencia nace un pequeño archivo de amuletos contemporáneos.

La serie está compuesta (hasta el momento) por treinta y cinco matrices de grabado realizadas sobre un soporte reciclado: tarjetas de apertura de puertas de hotel recicladas. Objetos diseñados originalmente para permitir el acceso a un espacio temporal y de tránsito que aquí se transforman en superficies de inscripción.

Cada matriz contiene la imagen de un símbolo, pero estas imágenes no surgen únicamente del artista. El proyecto se construye a partir de un intercambio con otras personas, que de manera altruista participan a través de un pequeño trueque simbólico, cada persona ofrece una palabra que considera significativa o protectora —una especie de palabra-amuleto—. Palabras como luzmarcieloángelsilencio o casa… entre otras, van dando forma a esta propuesta. Ellos a cambio de ese gesto, eligen una de las estampas del proyecto. De este modo, la obra se expande como una pieza de arte colaborativo, donde las imágenes circulan entre quienes han contribuido a su origen.

A partir de esas palabras se genera una imagen mediante herramientas de inteligencia artificial, que funcionan como un primer traductor visual del lenguaje. Posteriormente, esa imagen es trasladada manualmente a la matriz mediante la técnica de punta seca, una de las formas más directas y físicas del grabado. El uso de la IA esta vinculada al futuro de los museos ya que cada vez se encuentra más obras realizadas con este medio.

La línea se incide sobre la superficie con presión, dejando una rebaba irregular que retiene la tinta. La estampa resultante conserva esa marca como rastro del gesto: una huella frágil pero persistente. En este sentido, cada imagen funciona como una pequeña inscripción en el tiempo.

El proyecto establece así un diálogo entre tres tiempos y tres formas de producción de imágenes:
la palabra compartida —una forma ancestral de transmisión simbólica—,
la generación visual mediante inteligencia artificial —propia del presente—,
y la técnica histórica del grabado —que conecta con siglos de cultura visual.

Este cruce de temporalidades dialoga directamente con el lema del SIAC: Atrás no tempo, tempo vem

Las imágenes evocan, por un lado, las estampas devocionales cristianas, pequeñas imágenes portátiles que acompañaban la vida cotidiana como objetos de protección o recuerdo. Pero también remiten a prácticas mucho más antiguas: grabar signos sobre piedra, metal o hueso como forma de fijar aquello que la palabra por sí sola no puede retener.

En este sentido, las incisiones del Menhir de A-de-Moura pueden entenderse como un antecedente remoto de este gesto. Sus marcas neolíticas repiten una necesidad profundamente humana: dejar constancia, convocar una presencia, dialogar con fuerzas invisibles.

Algo similar ocurre con las estelas romanas conservadas en el museo, donde nombres, cuerpos y ausencias quedan inscritos en piedra, transformando la memoria individual en memoria colectiva.

Frente a esos monumentos duraderos, las matrices de esta serie son objetos mínimos y frágiles. Sin embargo, participan de la misma lógica simbólica: la de crear signos capaces de acompañar la vida.

Podrían entenderse como talismanes laicos. No pertenecen a una tradición religiosa concreta, pero continúan una larga historia humana en la que los símbolos funcionan como dispositivos de cuidado, orientación o consuelo.

A ochenta y cinco años de la fundación del museo, el proyecto propone ampliar la idea de patrimonio: considerar que también las palabras, los afectos y los vínculos invisibles forman parte de aquello que merece ser preservado.

No como objetos arqueológicos, sino como reliquias de un presente todavía en proceso.

Estas pequeñas estampas son, en última instancia, un homenaje a un impulso humano persistente: dejar marcas, compartir símbolos y proteger la vida mediante signos.

Se han estampado dos piezas con 25 matrices una en dorado y otra en negro que forman parte de la colección del Museo de Guarda.

Técnica punta seca. medida de cada matriz 8,5 x 5,5 cm. Estampa final en papel velan: 106 x 65 cm

Publicación vinculada: In-folio do Museu da Guarda/2025. nº 8. ISSN: 2184-0857

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