En 2016 presenté el proyecto Silencio a la convocatoria pública de creación artística de la Universidad de Murcia, concebido específicamente para la Sala de la Convalecencia, ubicada en el edificio del Rectorado. La propuesta fue pensada desde su origen como una intervención site-specific, atendiendo tanto a las dimensiones del espacio como a su carga arquitectónica e histórica.
La obra consistía en un “trazo de carbón” suspendido en el aire, sostenido mediante una plataforma de 80 × 200 cm, instalada a aproximadamente cuatro metros de altura. Esta estructura generaba una mancha flotante compuesta por 80 kilos de carbón vegetal de marabú, cuidadosamente enhebrado con hilo de sedal, de modo que el material parecía perder su peso y quedar detenido en el espacio. La pieza establecía así una tensión entre gravedad y suspensión, presencia y fragilidad, activando una relación directa con la verticalidad y la luz de la sala.
La obra fue realizada íntegramente in situ, durante el periodo expositivo, reforzando su carácter procesual y su diálogo con el entorno arquitectónico. El carbón, material cargado de connotaciones simbólicas y físicas, se convertía en un elemento gráfico tridimensional que expandía el dibujo hacia el espacio, transformando el gesto en volumen y el trazo en cuerpo suspendido.
Una vez concluida la exposición, la obra pasó a formar parte del patrimonio artístico de la Universidad de Murcia, consolidando su vínculo con la institución y con el espacio para el que fue concebida. En septiembre de 2025, la pieza fue incluida en la exposición PatrimoniUM. Líneas, ritmos y volúmenes que esbozan una historia, celebrada en la Cárcel Vieja de Murcia, una muestra centrada en la activación y resignificación del patrimonio artístico universitario.
A raíz de esta exposición, la Facultad de Comunicación y Documentación decidió instalar la obra de manera permanente en la zona de acceso a la Sala de Exposiciones Isidoro Valcárcel Medina, integrándola en el recorrido habitual del edificio y otorgándole una nueva visibilidad y contexto de lectura.
Con motivo de la presentación de la obra en su nueva ubicación, la propia Facultad me invitó a realizar una exposición individual en dicha sala. En ella presenté el proyecto Cartografía de un silencio, concebido como un recorrido por las diferentes series desarrolladas a partir del proyecto inicial Silencio, en el que se mostraba la evolución conceptual y formal de la investigación. La exposición incluía, además, la presentación del trabajo más reciente, Cartografía de una ciudad invisible, ampliando la reflexión hacia nuevas cartografías, territorios y formas de representación del espacio.


