Una década de SIAC. Coleçao e processo

La exposición recoge una selección de obras realizadas por los artistas participantes en las nueve ediciones del SIAC desarrolladas hasta la fecha, con motivo del décimo aniversario del Simposio Internacional de Arte Contemporáneo de Guarda. La muestra reúne en el Museo da Guarda, a una parte significativa de los creadores que han formado parte del simposio a lo largo de sus diez años de trayectoria, consolidando este encuentro como un espacio de producción, reflexión e intercambio en el ámbito del arte contemporáneo, dentro de un contexto internacional marcado por el diálogo entre disciplinas, lenguajes y territorios.

En la sexta edición del SIAC, organizada por la Câmara Municipal de Guarda, se invitó a los artistas participantes a trabajar en torno a la figura y la obra de José Saramago, proponiendo una aproximación crítica y contemporánea a su legado literario. En mi caso, el proyecto toma como punto de partida el cuento distópico Embargo, no tanto desde una lectura literal de la crisis energética que plantea el texto, sino como un marco de reflexión sobre el desplazamiento, la detención y la transformación del territorio.

A partir de esta idea, realicé una serie de tres grabados en barniz blanco con aguatinta, en los que se representan gasolineras abandonadas, espacios que he ido registrando fotográficamente a lo largo de distintas carreteras del territorio español. Estas estructuras, desprovistas hoy de su función original, aparecen como vestigios de un tiempo pasado, huellas visibles de una forma de movilidad y de relación con el paisaje que ha quedado obsoleta.

Las gasolineras abandonadas se presentan como esculturas involuntarias en medio de la nada, emergiendo en el horizonte de carreteras secundarias que han sido progresivamente relegadas tras la implementación de nuevas autovías. Son espacios que pueden entenderse como “no lugares”, aunque en otro momento fueron enclaves cargados de significado: puntos de paso necesarios para repostar, descansar, comprar algo o hacer una pausa en el viaje. El cambio de las rutas principales ha convertido muchos de estos trayectos en caminos casi fantasmas, alterando profundamente la experiencia del desplazamiento y la percepción del paisaje.

El proyecto ha continuado desarrollándose posteriormente mediante otros procesos gráficos, como el fotograbado y el alcograbado, ampliando tanto las posibilidades técnicas como el alcance conceptual de la investigación. Las imágenes utilizadas proceden de una serie de fotografías de autoría propia, que documentan estos espacios en desuso como marcadores del cambio del territorio, más allá de una lectura exclusivamente ligada a la crisis energética, poniendo el acento en la memoria, la obsolescencia y la transformación del paisaje.

De manera paralela, el trabajo establece un diálogo con la obra del artista estadounidense Ed Ruscha, figura clave del Pop Art del siglo XX, y en particular con su emblemático libro Twentysix Gasoline Stations (Veintiséis estaciones de servicio). Esta obra supuso una ruptura con la concepción tradicional del libro de artista, cuestionando los límites entre documento, fotografía y obra de arte. La referencia a Ruscha no plantea una cita literal, sino una relectura contemporánea, trasladando aquel gesto fundacional a un contexto marcado por la desaparición de ciertos usos del territorio y por una mirada más melancólica sobre la infraestructura y el paisaje.

Actualmente, este conjunto de trabajos se articula en torno a la realización de un libro de artista, en el que las imágenes funcionan como una cartografía visual de la memoria y la transformación del paisaje. A través de estas estructuras detenidas en el tiempo, el proyecto propone una reflexión sobre el tránsito, la espera y la añoranza, conectando la literatura de Saramago con la experiencia del viaje y con los lenguajes del grabado contemporáneo, desde una mirada crítica y poética sobre el territorio y sus cambios.

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