De la matriz a la impresión.

De la matriz a la impresión.

Este exposición se centra en conmemorar los 25 años de la asociación de grabado Aqua-forte de Lisboa con la participación de los miembros de dicha asociación y a la que hemos sido invitados los artistas-profesores que hemos impartido un taller en esta asociación a lo largo de este tiempo.

La exposición se desarrolla en el Museo de Oriente de Lisboa del 9 de abril al 9 de agosto, a su vez se ha editado un catálogo que recoge los trabajos presentados.

Mi propuesta para esta exposición se compone de dos xilografías estampadas en dorado sobre papel Lotka, de 72 x 56 cm, que forman parte del proyecto Cartografía de una ciudad invisible.En este trabajo abordo distintos conceptos que se entrelazan entre sí. Por un lado, el uso del objeto encontrado: las matrices surgen a partir de restos de planchas de DM utilizadas como soporte en procesos de impresión láser. Las huellas que quedan inscritas en estas superficies —marcas, líneas, residuos de uso— son reinterpretadas como cartografías. Se transforman en recorridos posibles, en trazados que evocan ciudades imaginadas o paisajes por los que perderse.Estas cartografías no responden a una lógica urbanística convencional, sino a una construcción abierta, donde el azar, el uso previo del material y la mirada del artista configuran un territorio nuevo. Son mapas que no orientan, sino que invitan al desplazamiento, a la deriva, a la exploración. En este sentido, resuena la idea de Franco Michieli en La vocación de perderse: “con nuestra elección, la posibilidad de perdernos es real y, por tanto, también lo contrario: puede ser la ocasión para encontrar, para encontrarnos, para ser encontrados por lo inesperado”. Estas ciudades se plantean así como espacios donde perderse no implica desorientación, sino apertura a la experiencia.La elección de la estampación en dorado sobre papel negro introduce una dimensión simbólica y perceptiva fundamental. Remite a las vistas aéreas nocturnas de la ciudad, a esas estructuras luminosas que emergen en la oscuridad cuando se observan desde la distancia. La ciudad aparece entonces como una constelación, como una red de energía y presencia que no necesita ser leída en detalle para ser reconocida como espacio habitado.El dorado no describe, sino que sugiere. Ilumina fragmentos, activa la mirada y construye una imagen alegórica de la ciudad: no como lugar fijo, sino como experiencia, memoria y recorrido. Una ciudad que no se impone, sino que se deja descubrir lentamente.

https://www.foriente.pt/detalhe.php?id=C5060942-C404-4B06-B966-227C801FBC60&area=exposicoes

Áqua-forte

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